jueves, 5 de marzo de 2009

No hay plazo que no se cumpla...

En 5 horas sale mi vuelo, viajare a la ciudad que me vio nacer para asistir a mi ceremonia de graduación, y a lo mejor ustedes también se estarán preguntando que hago todavía despierto como todos en esta casa, la respuesta es muy sencilla, me dio nostalgia el pensar en que parece que fue ayer cuando el Kyo, Rick, David y yo éramos tan solo unos chavales de secundaria con un futuro totalmente incierto, ahora el Kyo es Licenciado en Diseño Grafico, David es Arquitecto, Rick estudia artes en Arlington Texas y yo a partir de este día seré Ingeniero en Sistemas.

No parecen tan lejanos los días cuando el Party (término utilizado en los juegos de RPG como el grupo de personajes que conforman tu grupo de aventureros y para casos prácticos también utilizado para referirnos a nuestro grupo de amigos) se reunía en la esquina de la casa de Roberto a resolver el mundo con la ingenua mente de unos adolescentes de 16 años que creían tener la verdad universal, en nuestras incontables divagaciones resolvimos el mundo tres veces, desarrollamos un sistema económico autosustentable y de fin a los problemas de sobrepoblación y hambre del mundo (yo se lo atribuyo a una fuga en la línea de gas que pasaba cerca de donde nos sentábamos a filosofar), yo realmente sentía que nosotros no éramos como todos los demás adolescentes de 16 años que solo hablan de temas burdos y mundanos como la ultima rola de los esquizofrénicos de Durango o de lo buena que se ve Martita con los pantalones del uniforme, ahora en realidad pienso que solo estábamos un poco mas locos que todos los demás y que nos gustaba fantasear con situaciones que para nuestra edad no sonaban tan descabelladas.

Pero uno a los 16 años piensa que los 22 es una edad bastante lejana, y que la vida encontrara la manera de hacernos ricos y famoso en escasos 6 años, recuerdo que una frase bastante empleada en nuestras conversaciones (yo también agregaría bastante ingenua e inmadura) era "Yo cuando sea grande...", y cada uno de nosotros nos encargábamos de adornarla con las ilusiones que particularmente teníamos, pero todas tenían algo en común, todos anhelábamos fama y fortuna.

Después, cuando todos cumplimos 18 nos dimos cuenta de que en la práctica ya éramos grandes, algunos lo aceptamos con bastante calma, y tuvimos que darnos cuenta de que las patrañas que hablábamos a los 16 y que tantas alegrías nos causaron no cabían en este mundo, después de ese día quedo estrictamente prohibido volver a pronunciar aquella frase.

En lo personal siento que eh aprovechado bien mi tiempo, tengo una carrera y un trabajo y me mude de ciudad con la esperanza de encontrar nuevas oportunidades que me ayuden a seguir aprovechando mi tiempo, porque como dicen los weyes de Muse: “don’t waste your time or time will waste you”.
Total ya es bastante tarde y tengo que dormir, de otra manera no aguantare el estado etílico al que me veré expuesto los siguientes dos días así que basta de nostalgias, al final para un hombre de mundo es muy exótico volver a casa (ya sé que me vi muy dramático, y que aparte le fusile la frase al Bunbury pero como en estos momentos me pesan bastante las pestañas ya estoy divagando).

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